El Mostrador y Neurocientíficos de U. de Valparaíso lanzan “Los misterios del cerebro”: Novedades de la neurociencia en el mundo

¿Cree posible que se puedan modificar recuerdos traumáticos, grabados en la memoria por hechos violentos, accidentes o catástrofes, mientras duerme? ¿Ha imaginado un cerebro real, pero perfectamente transparente que permita a los científicos observar con mayor claridad los misterios de la mente? Si nuestras células son como grandes bibliotecas donde cada libro es un gen, ¿piensa que pueda hallarse entre ellos uno que hable solo de la bondad, una especie de gen del altruismo? ¿Ha escuchado acerca de un videojuego que pueda ayudarnos a entrenar las facultades mentales que vamos perdiendo con el paso de los años?

Todas estas preguntas encuentran respuestas en sendas investigaciones realizadas por científicos de los principales centros de investigación del mundo y que de manera frecuente publican sus resultados en prestigiosas revistas científicas como Science o Nature, por citar algunas. Estas publicaciones rara vez llegan al público en general, principalmente por la escasa difusión de la ciencia en Chile, bajo el pretexto del tecnicismo científico que impide su comprensión. Pero eso, puede empezar cambiar.

RamonLatorre

Ramón Latorre, director del Centro Interdisciplinario de Neurociencias de la UV.

Una alianza entre el Mostrador Cultura+Ciudad  y el Centro Interdisciplinario de Neurociencia de la Universidad de Valparaíso (CINV), dirigido por el Premio Nacional de Ciencias Ramón Latorre, que forma parte de la Iniciativa Milenio con que el Ministerio de Economía respalda a la ciencia en Chile, permitirá a partir de la última semana de septiembre y hasta final de año –con periodicidad semanal– ofrecer a lectores de El Mostrador el ciclo Los misterios del cerebro, una serie de publicaciones con los resultados de investigaciones de impacto mundial en el campo de las neurociencias, divulgadas recientemente en prestigiosas revistas científicas.

En Los misterios del cerebro, un equipo de estudiantes de Magíster y Doctorado en Neurociencias de la Universidad de Valparaíso, agrupados en la iniciativaNeuroNews, dirigida por el fisiólogo sensorial Oliver Schmachtenberg, no sólo traducirán las publicaciones internacionales sino que interpretarán sus alcances científicos y prácticos, convirtiendo a este hecho en un hito de la divulgación científica en nuestro país.

Oliver Schmachtenberg es un científico alemán que llegó a Chile hace 15 años y desde entonces se ha dedicado a estimular la ciencia en el país a partir de su especialidad: la fisiología sensorial. “En mi laboratorio estudiamos los sentidos del olfato y visión. Ambos son fascinantes y tienen mucho en común, pero también hay diferencias importantes. El olfato está más relacionado con el inconsciente que la visión”, explica.

Durante los años que lleva en Chile, Schmachtenberg ha sido testigo de la evolución de la ciencia en el país, de la progresiva calidad de nuestros científicos y también de las carencias que persisten en la escena científica local.

“Hay excelentes científicos en Chile, en diferentes áreas, como la astrofísica, ecología y neurociencia, por supuesto. Pero deberían ser muchos más. Cada universidad, cada académico debería hacer investigación, en ciencia fundamental o aplicada. Esto generaría masa crítica en más áreas, y una competencia sana que ayude a mejorar aún más la calidad de la ciencia. Así es en los países desarrollados tradicionales, y así será un día en Chile. Aunque aún falta mucho para esto, pero creo que el país va en este camino, y que la ciencia se va a hacer cada vez más importante en Chile”, señala

-¿Es el estudio del cerebro uno de los grandes desafíos de la ciencia del siglo XXI?
-Sin duda. Junto con entender el origen del universo, es el principal desafío de la ciencia en nuestro siglo. Estos dos desafíos comparten, además, la característica que bordea en lo metafísico: ¿de dónde venimos?, ¿hay una inteligencia superior?, ¿qué es el alma?, ¿dónde está la esencia del bien y del mal?

-¿Qué son y a qué se dedican los Institutos Milenio?
-Los (núcleos e) Institutos Milenio, como el nuestro –el Centro Interdisciplinario de Neurociencia de Valparaíso (CINV)– son centros de investigación de excelencia, y se dedican a áreas muy diversas de la ciencia, tanto fundamental como aplicada. Hay, por ejemplo, Institutos Milenio de astrofísica, de inmunología, de ciencia biomédica, de ecología y de oceanografía. Generalmente están asociados a una universidad, pero gozan de cierta autonomía. Los Institutos Milenio cumplen además un rol fundamental en la formación de capital humano avanzado, lo que permite tener nuevas generaciones de científicos en el país. Hay sólo dos Institutos Milenio fuera de Santiago. Estos ayudan a descentralizar la ciencia en el país y a atraer capital humano avanzado a regiones. El CINV ha tomado como un desafío institucional este tema, la ciencia como un factor relevante en la regionalización del país.

-¿Qué ha hecho que la disciplina científica de la neurociencia esté acaparando mayores niveles de atención en el mundo?
-Creo que el principal factor es que en los estudios del ser humano, de su fisiología, biología y bioquímica, se han hecho tantos avances en las últimas décadas, que hoy parece que sabemos prácticamente todo de, por ejemplo, los órganos como el hígado, el corazón, los músculos. No así del cerebro; es demasiado evidente que aun sabemos muy poco de su función. ¿Qué causa enfermedades como la esquizofrenia o el Alzheimer? ¿Cómo se puede curar la depresión? Simplemente no lo sabemos. Estos problemas son importantes y urgentes en las sociedades desarrolladas, y es evidente que la única manera de avanzar en estos campos es a través de investigación en neurociencia.

Otro factor es que la neurociencia es simplemente fascinante, y mientras más se conoce del cerebro, más fascinante se vuelve. Todos –bueno casi todos– tenemos un supercomputador dentro del cráneo, que puede guardar un sinfín de memorias y ejercer varias tareas en forma paralela. Y mientras antes la neurociencia humana estaba en buena parte limitada a estudios post mórtem, hoy, con tecnología moderna como PET, resonancia magnética funcional o electroencefalograma, podemos ver cómo el cerebro funciona en personas despiertas, y hasta estimularlo, sin dañarlo, con ondas eléctricas o magnéticas. Creo que estos avances son fascinantes no solamente para expertos sino para personas comunes y corrientes también.

 -¿Por qué crees que es importante que la ciencia sea conocida por la cultura popular?
-Porque es parte de nuestra cultura e influye en todos los aspectos de la vida. Mi abuela solía decir que la mantequilla era buena para el cerebro, y la aplicó generosamente al pan… hoy, gracias a la neurociencia, sabemos que es buena pero con moderación; mejores son aceites de pescado o vegetales, como el de palta y de oliva, que contienen muchos ácidos grasos insaturados. Consecuentemente, estos se agregan hoy a la leche suplementaria para bebés. Es solo un ejemplo de cómo la ciencia afecta a nuestras vidas y nuestra salud. Pero aparte de los aspectos prácticos, creo que ciencia es y debiera ser, también, una parte importante de nuestra cultura. En Chile son muy fuertes el esoterismo y la superstición. Nos hace falta una cultura popular que acepte más la ciencia y sus increíbles avances durante los últimos cien años. Un ejemplo: ¿existe vida en otras partes del universo? Casi seguro que sí. Ya se han descubierto planetas similares a la Tierra en nuestro vecindario, y debe existir un sinfín de planetas que reúnen todas las condiciones para la vida en las profundidades del universo. ¿Pero llegarán extraterrestres a la Tierra? ¿En ovnis? Muy probablemente no. Las distancias son tan grandes que los viajes, hasta con la velocidad de la luz, durarían una eternidad. Y las leyes de la física y experimentos muy sofisticados indican que no existe nada más rápido que la velocidad de la luz en el mundo.

-¿Qué opinas de la divulgación científica en Chile?
-Comparada con otros países, la divulgación de ciencia es bien pobre en Chile. Con suerte, el fin de semana se encuentran unos artículos científicos en algunos diarios. Hay mucho más sobre tecnología, y para qué hablar de deporte… Claramente falta divulgación de la ciencia en Chile. Mucha gente se imagina a un científico como un profesor loco con pelo blanco tipo Einstein… pero en general no es así. En el CINV intentamos difunir la ciencia de una manera distinta, acercándola a otras disciplinas, como el arte y las humanidades. Queremos que vean el trabajo científico no como algo alejado de la sociedad, sino como un actor más en el desarrollo del país.

-¿Cómo nació y cuál es el propósito de la iniciativa NeuroNews?
-La idea surgió en conversaciones con un colega, Rodrigo Toro. Hoy en día los artículos científicos de punta generalmente son muy específicos y solo un científico de formación podría entender y convertir a un lenguaje cotidiano los hallazgos que se exponen. Nuestros estudiantes de Magíster y Doctorado en Neurociencias pueden llenar este vacío. De esta forma estamos ayudando a que nuestros científicos del futuro tengan también habilidades en difundir la ciencia, con capacidad de explicar en lenguaje simple lo que hacemos. Así, la sociedad podrá entender y valorar lo que hacemos. Es un esfuerzo que el mundo de la ciencia debe hacer, y nosotros queremos integrarlo en la formación de los futuros científicos. Queremos que el CINV sea un referente nacional en la divulgación de la neurociencia.

-¿Cuál es la importancia de los artículos científicos que se interpretan?
-En general son artículos publicados en las mejores revistas científicas internacionales, y de todas las áreas relacionadas con la neurociencia, en el más amplio sentido. Buscamos artículos que tienen alguna implicancia en la vida de la gente o que, claramente, avanzan el campo. Muchos tienen que ver con salud mental y enfermedades, naturalmente, como el estrés, las depresiones y las adicciones; otros, con psicología, memoria y comportamiento humano en general, incluyendo las agresiones, sexo, deporte y sueño.

La sociedad está ávida de información, quiere saber más del mundo que le rodea y de su propio cuerpo. Nosotros buscamos acercar esa información en el campo de la neurociencia al público en general.

-¿Qué esperas del convenio de difusión científica entre el Centro de Neurociencia y El Mostrador?
-Este convenio de difusión científica, entre nuestro Centro de Neurociencia –que alberga aNeuroNews– y El Mostrador, el diario online más antiguo de Chile, me parece una gran oportunidad de llevar nuestros esfuerzos de divulgación a otro nivel. Antes publicábamos nuestros artículos en la página web del CINV, y las leyeron unos cientos de personas, con suerte. Hoy, a través de El Mostrador, podemos alcanzar mil veces más personas; es realmente un salto cuántico. Sin duda es un convenio innovador en nuestro país, ya que podemos generar información para público general que habitualmente es producida por agencias en el extranjero para distintos medios de prensa. Las noticias que seleccionamos abordan temas que es importante que nuestra sociedad conozca. El Mostrador fue innovador al apostar al formato digital antes que nadie en Chile, y esta alianza refleja eso.

Fuente: El Mostrador

 

 

 

 

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